“El éxito en la abogacía reside en disfrutar ejerciendo la profesión y poder vivir cómodamente de ello”

Por A. Salvador

Hoy entrevistamos a Gabriela Boldó, consultora especializada en estrategia jurídica y en orientación profesional. El motivo de esta entrevista no es otro que ahondar en los inicios del propio ejercicio de la abogacía, justo en el momento en que todos los caminos son posibles, y a la vez ninguno de ellos es aún cierto.

¿Con quién mejor para conversar? Gabriela, después de coordinar durante más de seis años el servicio de prácticas profesionales del Máster Universitario de Abogacía de una de las principales universidades pública de Cataluña, atesora una experiencia incalculable; gracias a sus consejos se empezaron a fraguar las futuras carreras de éxito de la abogacía de Barcelona.

La primera pregunta resulta cuasi obligada, ¿Qué es el éxito en la abogacía?

Para responder a esta pregunta sería oportuno definir la palabra éxito. La Real Academia define el éxito como el resultado feliz de un negocio o una actuación y la felicidad como estado de grata satisfacción espiritual y física. Por lo tanto, éxito es un término subjetivo, que varía según lo que genera grata satisfacción a cada persona.

Cómo os habréis fijado en la definición de felicidad no se habla de dinero, pero en el término éxito se recoge resultado feliz de un negocio, motivo por el cuál al hablar de éxito también debemos tener en cuenta qué creencias tenemos sobre el dinero.

Para mí, el éxito en la abogacía es un equilibrio entre ambos conceptos, la buena praxis, en tanto servidor público al servicio de los ciudadanos y la concepción del dinero, en tanto uno de los resultados de esa profesión.

El éxito en la abogacía reside en disfrutar ejerciendo de abogado/a y poder vivir cómodamente de ello.

Gabriela Boldo

¿Crees que nuestra sociedad nos ha empujado a creer que el éxito en la abogacía está condicionado al ejercicio en ciertas áreas o estructuras de despachos?

Creo que, pese a que la sociedad está cambiando, hay una parte importante de la misma que identifica el éxito profesional con el dinero. Por eso, una manera de visibilizarse como exitoso es mostrando todo aquello que puedes conseguir con el dinero y que te diferencia del resto.

De ahí que haya algún sector de estudiantes que piense que para ser exitoso tiene que estar en uno de esos despachos o dedicarse a determinadas áreas del derecho; si bien en la actualidad ya hay muchos estudiantes de derecho que identifican su éxito profesional con otras  estructuras de despachos y otros modelos de negocio, que no están limitados a una determinada área del derecho.

¿Nuestra sociedad está encaminando laboralmente a nuestros estudiantes de Derecho hacía la carrera de la rata?

No se trata sólo de nuestros estudiantes, sino del camino propio que ha tomado una parte importante de nuestra sociedad.

Parece que desde que nacemos tenemos que ir pasando etapas según las expectativas de la sociedad. Normalmente no paramos a pensar que es lo que queremos hacer realmente con nuestras vidas personales y profesionales sino que, como autómatas, hacemos lo que se espera que hagamos pese a que esto no nos genere felicidad. El mercado laboral está cambiando a pasos agigantados, la carrera de la rata nos la imponemos por unas expectativas que hemos creado y hecho nuestras.

A mi juicio esto es un error.

Nuestros estudiantes son responsables del camino que escogen…y tienen que saber porqué lo escogen y si les genera bienestar. La dificultad está en saber que quieres en realidad, si lo que la sociedad espera de ti o si te atreves a pensar distinto y generar un cambio. 

¿Cómo crees que puede romperse con esta dinámica social?

Para romper esta dinámica de la que hablamos y al hilo de la respuesta anterior, hay que tomar distancia de la sociedad y de lo que se espera de nosotros, para hacer un trabajo de introspección que lleve a los estudiantes o a los profesionales del derecho a plantearse realmente lo que quieren hacer y qué tipo de abogado quieren ser, por convicción interna pero no por imposición de la sociedad. Propongo algo tan antiguo como conocerse a uno mismo, en el Oráculo de Delfos, antes de plantear cualquier consulta a los dioses, obligaba al viajero a investigar su propia esencia. Este, y no otro, debía ser el punto de partida para comprender el mundo laboral. Para romper esta dinámica social propongo lo mismo, para decidir qué tipo de profesional quieres ser debes viajar hacia tu interior para conocerte mejor, sólo así serás responsable de tus decisiones y liderarás tu vida profesional.

No podemos delegar en la sociedad nuestras decisiones sobre nuestro futuro profesional ni tampoco culpabilizar a la sociedad por nuestra insatisfacción. Somos responsables de nuestros actos y decisiones y por eso debemos saber porqué las tomamos. Cada profesional del derecho o estudiante tiene que saber cuál es su talento, su propósito, recordar porqué estudió derecho, descubrir sus habilidades, el rol en que es bueno y poner todo este conocimiento al servicio de su profesión, enfocarse en ello y en eso momento sabrá hacia donde quiere ir.

Podemos replantearnos el sistema.

Actualmente hay muchas maneras de ejercer la abogacía, el modelo de despacho está cambiado y están entrando en el mercado otros modelos, relacionados con las nuevas tecnologías. Tras el COVID se ha hablado de teletrabajo, juicios on line, legal tech y todos estos conceptos que ya existían han ampliado su influencia en el mundo del despacho como modelo de negocio, todo esto cambiará el modelo de negocio y el modo de ejercer la abogacía.

¿Qué impacto crees que generan series televisivas como Suits, The Good Wife/Fight o How to get away with murder en la concepción de la abogacía en los estudiantes de Derecho?

Creo que estas series son interesantes si bien hay que verlas en el contexto de una serie comercial para enganchar al espectador. Usan estereotipos sobre el poder del dinero y como llegar a él, tienen una parte de ficción y otra de realidad. La profesión de abogado es absorbente, una parte importante del ejercicio de la profesión se basa en la capacidad de argumentar a favor del cliente. En este aspecto estas series son muy ingeniosas en los argumentos, en los casos, en el perfil de cliente y en la astucia del abogado al saber leer la letra pequeña de todo.

Asimismo se enfocan en el modelo de negocio del despacho, si bien, incluso en esta visión puramente económica del negocio, sólo unos pocos despachos se parecen a los que  muestran Suits  y de Good Wife.

Estas series asocian el éxito con un único modelo de despacho, en el que el éxito reside en todo lo que me da el dinero y en el que se mueven grandes cantidades de dinero, lo que implica facturaciones elevadísimas. Lo que cuenta es ganar.

Muestra de esta capacidad económica son los edificios donde están los despachos, ubicando a los socios en las plantas superiores de los edificios, lo que simboliza ponerse por encima del resto, jerarquía y superioridad y a su vez dentro de estos despachos se exterioriza el poder, el lujo, la exclusividad y todo ello para diferenciase del resto de la población. Asimismo da una imagen de una persona que vive por el trabajo, con escasa vida interior y falta de vida personal.

Muestra un sector elitista de la profesión y de la sociedad que no es muestra representativa de la mayoría de despachos como tampoco de la sociedad.

Cada uno tiene que enfocarse en qué modelo de negocio quiere, que beneficios quiere obtener, cómo quiere obtenerlos, que prioridades rigen su vida y enfocarse en conseguirlos, de ahí que haya tantos modelos de despachos como modelos de negocios. Todos son válidos. El error a mi modo de ver está en identificar estos modelos de negocio como  único modelo de  éxito.

Hay grandes despachos que pueden encajar con la imagen de esas series pero también hay boutiques legales, despachos más pequeños y abogados emprendedores que trabajan por cuenta propia y que también son exitosos.  Ser un abogado feliz y ganar dinero con el ejercicio de dicha profesión no está reñido con no tener una vida personal fuera del despacho, con tener una familia a la que puedas dedicar tiempo, con tener hobbies o tiempo libre para ti; todo depende de cómo elijas vivir tu profesión.

Tienes que identificar las dos vertientes que tiene el ejercicio de la abogacía: tu rol de abogado y tu rol de empresario; de ahí que cualquier estudiante tiene que revisar las creencias que tiene sobre el dinero y sobre la profesión y, si decide trabajar por cuenta ajena, identificar con que despacho comparte más valores.

¿Por qué la abogacía de a pie aún resulta mayormente poco atractiva a ojos de los jóvenes?

No estoy de acuerdo con que la abogacía de a pie sea poco atractiva a los ojos de los jóvenes, sencillamente carece de tanto márqueting. Creo que la abogacía de a pie es el tipo de abogacía más representativa de la sociedad.

En las series de las que hablábamos anteriormente no se enseña la abogacía de a pie, a esa abogacía se le da el rol de pasante, se mezcla el ejercicio de la profesión con el modelo de negocio y, a veces, el estudiante tiene la creencia que si no eres un abogado de este tipo de despachos no eres nadie o incluso a veces sienten que si no estás en una de esas firmas eres un abogado fracasado.

Sin embargo, hay películas de abogados de a pie como: Erin Brockovich, Cadena perpetua, Matar a un risueñor, Algunos hombres buenos, Anatomía de un asesinato, Philadelphia, Veredicto final, En el nombre del padre,  El juicio de los 7 de Chicago, etc… Estas películas no muestras el modelo de negocio, muestran el rol profesional y no empresarial; muchas veces son abogados por cuenta propia con escasa infraestructura empresarial.

Para mí la diferencia reside en el valor que la sociedad da a esos abogados de a pie. Lo que hace atractiva la película es la causa que llevan, el tema de fondo, la vida del abogado protagonista es normal y común, como la de tantas personas, por eso no se enfoca con exitosa, para mí son más reales porqué muestran a abogados normales creyendo en lo que defienden, con vidas normales y familias normales.

¿Hemos construido una sociedad jurídica dónde priman excesivamente las apariencias?

Sí. Hemos construido una sociedad jurídica en la que nos medimos por los éxitos, por el despacho que tenemos, por la zona en la que vivimos, por donde vamos de vacaciones, por la ropa que vestimos, etc… nos identificamos con el personaje. Nos fijamos en el exterior y olvidamos o llevamos corazas para no mostrar el interior. Hemos olvidado que cualquier que sea nuestra profesión es una faceta de nuestra vida, pero que detrás hay un ser humano con corazón, sueños y deseos.

De hecho en las películas de abogados de a pie a las que me he referido antes, poca relevancia se da al mundo de las apariencias y se centra en describir al ser humano que hay detrás de cada abogado, con las contradicciones y debates éticos que el ejercicio de la abogacía conlleva. La normalidad a veces no vende.

¿Esta presión social puede causar algún impacto emocional o, incluso, mental en nuestros futuros compañeros de profesión?

Por supuesto, constantemente nos medimos por el resultado, por lo que si no conseguimos ese resultado nos genera  frustración. Normalmente no nos enseñan a programar nuestras metas de manera realista en un determinado tiempo, todo es para ahora y esa presión afecta a nuestra salud mental.

Los pioneros en valorar la salud mental de la abogacía son Estados Unidos y Reino Unido. Los estudios que se han llevado a cabo en estos países constatan que los abogados padecen problemas de salud mental (estrés, ansiedad, depresión, ideación suicida y suicidio, entre otros) y adicciones (alcohol y consumo de drogas) por el modo en que ejercen la profesión. De ahí que hay que buscar el modo de ejercer esta profesión de manera saludable.

¿Desde el Instituto de Salud Mental de la Abogacía –del cuál formas parte- habéis estudiado esta cuestión?

El Instituto de Salud Mental de la Abogacía preocupado por la falta de concienciación de estos temas, el 7 de mayo de 2019 realizó junto Lefebvre el I Estudio sobre la Salud y el Bienestar de la Abogacía Española. Se entrevistaron a más de 700 abogados de todo el país con el fin de conocer su situación en ese momento, sus niveles de salud y bienestar. De ese informe me gustaría destacar las respuestas que dieron cuando se preguntó a las personas encuestadas si consideraban que el estrés, el sedentarismo, el insomnio y el sobrepeso suponían un riesgo inherente de la profesión y el grado en que lo era. Más del 60% de todas las personas encuestadas consideraron que los 4 suponían un riesgo elevado o muy elevado de la profesión. El 65,8 % consideraron que el sobrepeso era un riesgo elevado (48,2%) o muy elevado (17,6%). Un 80,7 % consideraron que el insomnio era un riesgo elevado (49%) o muy elevado (31,7%).  Un 91,2% de las personas encuestadas consideraron  que el sedentarismo en un riesgo elevado (45,1%) o muy elevado (15,3%). Finalmente, destaca el estrés, pues el 98,8% de las personas encuestadas consideraron que es un riesgo elevado (15.3%) y muy elevado (83,5%). Ninguno de los encuestados consideró el  estrés como un riesgo nada elevado de la profesión.

En cuanto a hábitos saludables, destaca que la mayoría de las personas encuestadas contestaron dormir un número de horas por debajo del que la National Sleep Foundation considera como óptimo (81%), algunas dormían un número no óptimo, pero algo adecuado (65,5%) y un grupo minoritario lo hacían en niveles poco saludables (15,5%). También debe subrayarse que la mayoría de las personas encuestadas estaban, de algún modo, satisfechas con la calidad de su sueño (66,7%) y casi todas las personas encuestadas consideraban que la calidad del sueño se veía afectada, de algún modo, por el trabajo (98,2%). En relación con la práctica de ejercicio físico, el 79% de las personas practican ejercicio o deporte, incluso durante la hora de la comida (42,6% de las personas encuestadas). En cuanto a la dieta, destacaron que el 85,5% de las personas encuestadas trataban de seguir hábitos alimenticios saludables, como son las dietas. Aunque también afirmaron que el trabajo dificultaba, de algún modo, poder seguir una dieta equilibrada (63,1%)

En el momento de orientar profesionalmente a los estudiantes, ¿Crees que se debería cambiar algún enfoque en los Másteres de Abogacía?

Por mi experiencia como coordinadora de un Máster Universitario en Abogacía en una Universidad de Barcelona, el Máster Universitario se enfoca principalmente en preparar a los alumnos para superar el examen oficial; sin embargo, considero que debería darse la misma importancia académica a enseñar todas aquellas habilidades necesarias en la profesión de abogado del s. XXI, tales como: oratoria, gestión de las emociones, liderazgo, creatividad, modelos de negocio, emprendeduría, redes sociales,  marca personal, legal tech …puesto que el conocimiento jurídico se está estandardizando y convirtiendo en parámetros digitales, por lo que parte del contenido de la abogacía fácilmente se transformará en algoritmos de inteligencia artificial y supondrá un cambio en el ejercicio de la profesión.

Asimismo, el modelo de negocio también está cambiando y eso también forma parte de la profesión de abogado. Por todo esto, sostengo que en las universidades de derecho o en los Másters Universitarios de Abogacía deberían darse las herramientas necesarias para que el estudiante, al acabar su formación, tuviera la información adecuada para saber qué profesional quiere ser, donde quiere ir y sepa cómo hacerlo.

¿Crees que se plantean las preguntas adecuadas a los estudiantes de Derecho sobre qué futuro laboral quieren?

No. Se les pregunta en base a un modelo determinado en el que el despacho es el centro y lo que hace es analizar si encaja el estudiante en el despacho, pero no se les pregunta que quieren, que necesitan, cuál es su pasión y por qué quieren estar en ese despacho; cuáles son sus inquietudes jurídicas y que les genera bienestar como profesionales.

En esta nueva etapa profesional que ahora encaminas, te propones poner solución y prestar asesoramiento y orientación a estudiantes y jóvenes abogados. ¿Cuál es tu propuesta?

Mi propuesta da solución a estos problemas porqué el alumno es el centro. La interiorización o la conversación para conocerse a si mismo profesionalmente es la base de todo. Mi nueva etapa profesional se dirige a estudiantes de derecho, jóvenes abogados y abogados consolidados para guiarles en la búsqueda del despacho profesional adecuado a sus habilidades y progreso profesional o a redirigir su rumbo profesional, para que encuentren su bienestar profesional y, como consecuencia de ello, la excelencia profesional.

Para ello mantenemos conversaciones para descubrir qué problema hay y nos enfocamos en la solución, en descubrir cuál es su pasión, qué valor quieren aportar al mundo del derecho, porqué quieren ser abogados, porqué creen en la profesión de abogado, con que rol se identifican. Les pido que compartan conmigo su sueño y sus creencias sobre su proyecto profesional. Quiero que me expliquen cómo se ven en 5 años y que sepan que eso es posible.

Cuando sepas que quieres realmente, cuál es su sueño o propósito empresarial exploraremos que modelo de negocio de abogacía encaja con ese sueño.

Es importante entender la profesión como algo mutable, que se transforma a lo largo de la vida de una persona y que hay que aprender a relativizar las decisiones en el ámbito profesional. Empezar a trabajar nos da la información útil sobre si ese trabajo nos gusta y nos genera bienestar. Empezar a caminar en la vida profesional pasa por no saberlo todo, por darte permiso para equivocarte. Es posible que a lo largo de tu vida profesional cambies de rol, de modelo de negocio o incluso de profesión, en función de lo que sientas en cada momento según tu propia evolución personal y profesional. Todo está permitido.

Mi lema es que cuando descubres lo que realmente deseas te enfocas para conseguirlo. Platón puso en boca de Sócrates la frase “Conócete a ti mismo” en su diálogo con Alcibíades. Mi interpretación analógica sería que antes de explorar el mundo profesional de la abogacía debes conocerte primero a ti mismo para hacer tu marca profesional y decidir tu futuro profesional.

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