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Voz Joven

Ya les suspenderá la vida

Ramiro Grau MoranchoPor Ramiro Grau Morancho
 

En la universidad pública trabajé con un viejo cátedratico, que me decía que me apreciaba mucho… pero luego hizo titular a su ayudante, como mandan los cánones. Este hombre, que ya estaba desengañado de la vida, seguía la consigna de otro catedrático, también harto de todo, y preconizaba la falta de dureza a la hora de corregir los exámenes con el argumento de que: “ya les suspenderá la vida”.

Como boutade, parida o chorrada, la frase está muy bien, pero cuando uno es un funcionario público, que cobra su salario, parece evidente que tiene una cierta responsabilidad con esa sociedad que le paga el salario, y que debe ejercer una criba de los futuros profesionales titulados.

¿O es que a alguien le gustaría que el médico que le atiende aprenda y experimente con sus enfermedades? ¿O que el abogado que supuestamente te defiende lo único que haga es acompañarte al juzgado, pues su ignorancia es supina…? ¿O que el puente por el que transitas haya sido construido con graves defectos estructurales por un ingeniero de caminos, canales y puertos más preocupado por las litronas de fin de semana que por aprender los rudimentos de su profesión?

Cuando somos ciudadanos, y todos lo somos, incluidos los funcionarios, fuera de sus horas de trabajo, queremos que se nos presten los mejores servicios, por profesionales cualificados, sean de carreras o de oficios, que todos son igual de dignos.

Y de la misma forma que cada vez es más difícil encontrar un albañil, un pintor o un fontanero que sea una persona competente, lo mismo sucede con personas que han conseguido terminar una carrera, sabe Dios como, que cometen innumerables faltas de ortografía en sus escritos, que no saben redactar correctamente, que no se expresan de forma inteligible, o que no tienen vocación, ninguna vocación, de servicio.

Profesores que han elegido la docencia “motivados” por los cuatro meses de vacaciones anuales, entre el verano, la navidad y la semana santa, o policías a los que no les gustaba trabajar, y por eso han querido ingresar en un cuerpo de seguridad.

Por supuesto siguen existiendo personas que hacen su trabajo vocacionalmente, y creo se notan enseguida, por el entusiasmo que ponen en lo que hacen, sus deseos de aprender más, de superarse… Y que paradójicamente suelen ser los peor vistos, tanto por sus compañeros –a los que hacen quedar mal-, como por sus superiores, pues muchas veces piensan que les hacen sombra y pueden terminar quitándoles el puesto…

Vivimos en un país donde no se valora el mérito, la capacidad personal, el trabajo, el esfuerzo, la dedicación. La mayoría de la gente elige su carrera o profesión en función de lo bien que piensa que va a vivir en esa canonjía, más que por una vocación personal y de servicio a la sociedad.

En resumen, y desde la docencia universitaria a la que he retornado: no podemos esperar a que les suspenda la vida, con las imprevisibles consecuencias para sus clientes, pacientes o usuarios. La sociedad espera que les suspendamos nosotros, si preciso fuere.

O, mejor dicho, como hacen en Argentina, con esa palabra que me resulta tan agradable, aplazarles, lo que significa que una persona no ha llegado al nivel mínimo que se exige, es decir el equivalente a nuestro suspenso.

No es nada reprobable. Significa simplemente que tienes que estudiar más. En cambio el reprobado, como su propio nombre sugiere, quiere decir que has respondido al examen con el folio en blanco, que has sido cogido copiando, en fin, que se te descalifica de una forma infamante.

Más aplazados y menos “ya les suspenderá la vida”, la sociedad quiere que cumplamos con nuestros deberes profesionales, como marca la tradición y exige el bien común.

Ramiro Grau Morancho

Abogado, profesor universitario de Derecho, académico correspondiente Real Academia de Jurisprudencia y Legislación.

5 Responses to Ya les suspenderá la vida

  1. carlos Respon

    24/01/2014 at 13:37

    Coincido con el autor. Los buenos profesores son los que más te exigen. Aquellos que te “regalan” su asignatura, y consiguientemente no aprendes gran cosa, luego cuando ejerces te das cuenta de que lo único que han hecho ha sido jorobarte…

  2. pilar Respon

    24/01/2014 at 18:14

    Estoy de acuerdo con la argumentación del escritor. El grado en derecho tiene un nivel muy bajo en relación con la licenciatura, posiblemente fruto de la pérdida de nivel y conocimientos que ya se sufre en la enseñanza media, Bachillerato, Enseñanza Secundaria Obligatoria, pruebas de selectividad, etc.
    En conclusión, los estudiantes cada día están peor preparados para ejercer la Abogacía, y menos mal que se exigirá el Máster profesional, para intentar darles un mayor nivel, si bien es cierto que lo que la natura no da, Salamanca no lo presta.

  3. antonio Respon

    25/01/2014 at 0:29

    Es verdad que los niveles académicos están por los suelos, y que los grados actuales se asemejan a las antiguas diplomaturas, más que a las licenciaturas. Vamos a pasar de ser ingenieros a peritos, y de arquitectos a aparejadores, pero eso sí, con el reconocimiento del grado, grado que en la práctica la mayoría saldrán de la universidad sin poseer, por lo menos realmente.
    Es verdad que a ejercer una profesión como más se aprende es practicándola, pero no a costa de los sufridos clientes o usuarios, sino con una buena formación académica y universitaria, aderezada posteriormente pon un ejercicio profesional en régimen de pasantía o formación, al lado de un profesional acreditado.

  4. ramón Respon

    19/02/2014 at 14:02

    Por suerte o por desgracia, más bien por desgracia, los niveles académicos están por los suelos, y esa caída de niveles académicos se nota hasta en la Universidad.
    Mi hijo, por ejemplo, que está preparando las pruebas de acceso a la Universidad, si Dios y sus profesores quieren que termine el bachillerato en junio, está leyendo los 4 libros recomendados, de uno delos cuales saldrá el comentario de textos que deberán realizar… No sólo eso, sino que los reseñan en clase, para que les sea más fácil aprobar la selectividad. Y no hablo de un colegio privado, cuyos alumnos van a selectividad con las notas hinchadas, para que tengan más promedio, sino de un instituto público…

  5. adolfo Respon

    22/03/2014 at 14:32

    Yo creo que ahora, en el cas concreto de Derecho, el nivel de exigencia va a ser muy superior al de cualquier otra carrera, y poder ejercer la profesión liberal se ha convertido en una carrera de obstáculos:
    1. Grado, 4 años de duración, y bastante duro, en la práctica totalidad de las Universidades, por lo menos en las públicas, y en buena parte de las privadas, también.
    2. Postgrado, de 2 años de duración, cun un período obligatorio de 6 meses de ejercicio profesional tutelado, o pasantía en un despacho, por supuesto sin cobrar ni un solo euro.
    3. Examen de capacitación profesional, realizado por el Ministerio de Justicia, en base a 100 preguntas, teóricas y prácticas.
    En resumen, que la carrera va a ser una auténtica carrera de obstáculos…

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