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SONY WARS: El despertar del g4mer

Por Pol Rubio.
Barcelona.

Nos han cerrado el chiringuito. Esto es lo que debieron pensar los miles de vendedores de juegos digitales al verlos acompañados de candados, a consecuencia de la actualización 2.50 del firmware de la consola PS4. El pasado 26 de marzo se acabó el último negocio nacido de la industria del videojuego.

Recapitulemos al respecto: hace mucho tiempo, en una galaxia nada lejana, Sony empezó a vender los juegos que encontramos en tiendas físicas en formato digital, a través de su plataforma PlayStation Store.

Sony Wars

Desde hace al menos año y medio se podían comprar, a través de distintos canales como eBay, cuentas a particulares que incluían la posibilidad de descarga de dichos juegos, también desde PlayStation Store, y a un precio notablemente inferior que el oficial.

No censurada dicha opción desde su inicio, y popularmente entendida como un resquicio legal de la limitada opción de Compartir juegos que Sony había impulsado, cada vez más gente confió en ella, y adquirió o vendió juegos de este modo, y lo que parecía una relación paradigmática de win-win colapsó hace poco más de un mes.

Tras la mencionada actualización del sistema surgieron cerrojos al lado de un gran porcentaje de estos juegos, que impedían su acceso a los compradores, informaban de que el acceso solo lo tenía el usuario de descarga, y enlazaban a PlayStation Store para volverlo a adquirir.

Y hubo un intenso debate en la red.

En el estudio que al final enlazamos, publicado en el diario jurídico online “El Jurista”, se han recogido una notable cantidad de esas manifestaciones a favor y en contra de la medida.

Se ha contemplado el marco jurídico de la relación entre Sony y el usuario, formado, entre otros, por los términos de servicio de SEN, el contrato de licencia del software del sistema PlayStation 4, la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y la Ley de Propiedad Intelectual.  

Se han presentado distintos argumentos como la discutible afectación económica a Sony, la comparativa con otros sistemas permitidos por Sony, la dependencia única de la voluntad de Sony al poder y no haberlo resuelto antes, o que tanto a nivel legal como contractual el sistema estaba prohibido.

Y se han delimitado las responsabilidades jurídicas de los distintos sujetos intervinientes, sin olvidar la figura del lucrado vendedor.

Mas su conclusión no deja de ser sorprendente y extrapolable a cualquier ámbito, en cuanto recuerda que junto a los derechos también existen deberes, y no pueden exigirse los primeros si se hace caso omiso de los segundos.

Puedes acceder al informe en versión online o en formato pdf.

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