¿Cuándo he de plantearme el salto de abogado de despacho a in-house?

Por A. Salvador.

Barcelona.

¿Empezar nuestra carrera en un despacho de abogados o en una empresa? Tal decisión puede condicionar toda nuestra trayectoria futura, así como nuestras futuras opciones laborales. No obstante, ¿qué sucede cuándo llegado a un cierto punto de nuestra carrera profesional nos planteamos saltar al otro lado? ¿Es viable abandonar la vida del despacho y ejercer como abogado interno en una empresa? ¿En qué punto de mi carrera profesional puedo plantearme dar el salto como abogado in-house?

Sobre este tema hablamos con Alicia Garbayo, consultora de Page Personnel, quien opina que “dependerá siempre de cómo el abogado desee enfocar su trayectoria profesional”. “Del mismo modo que algunos perfiles buscan, desde el principio, alinear su vocación a negocio, rechazando cualquier oportunidad laboral que provenga de un bufete; otros, en cambio, desean hacer carrera en una firma legal, con la meta puesta en alcanzar la categoría de socio”, apunta Garbayo.

Por su parte, Xavier Miravalls, Socio de IurisTalent, expone que “es importante tener en cuenta que la mayoría de los departamentos jurídicos de empresa en España están compuestos por 1-3 abogados, eso significa que la carrera profesional de un in-house suele ser bastante plana, tanto en la carga de responsabilidad como en la retribución y por tanto cada abogado ha de valorar qué carrera profesional quiere”.

“Si aspira a liderar un departamento, cuanto más tarde se incorpore mejor, pues las empresas valorarán además su capacidad de gestión, de asumir responsabilidad y de tomar decisiones vinculantes. Es cierto que se puede llegar a liderar un departamento creciendo desde dentro de la empresa pero muchas veces esa opción es mucho más lenta y a veces se valora más al externo que al in-house”, remarca Miravalls. A ello, añade que otro aspecto a tener en cuenta “pero no menos importante, es la evolución retributiva. El incremento de la retribución anual es mucho menor, incluso nulo en empresa por la falta de carrera profesional mientras que en despacho suele haber una mejora significativa cada año”.

¿Cuál es la experiencia mínima para plantearme el salto a in-house?

“En términos generales, el abogado que siempre tiene presente la dualidad empresa-despacho para encarar su futuro profesional encontrará la idoneidad de dar el salto a in-house tras una primera experiencia de cuatro o cinco años de ejercicio en firma de servicios profesionales o despacho. Llegado ese momento es cuando la empresa final valora su expertise, y él, por su parte, es cuando experimenta un cambio cualitativo en su recorrido profesional”, expone Alicia Garbayo.

Por otra parte, Miravalls recomienda “que cualquier abogado que quiera tener una carrera profesional en empresa se incorpore a ella después de como mínimo unos 5-6 años de experiencia en despacho. Las empresas valoran la experiencia en despacho por la formación que adquieren los abogados, la capacidad de análisis y comprensión, el ser resolutivos y la capacidad de trabajo y sacrificio así como la variedad de asuntos a los que se enfrentan, aspectos que podrán trasladar a su día a día como in-house”.

¿Y de in-house a despacho?

Sobre este último aspecto, Miravalls afirma que el hecho de “volver a la dinámica de despacho después de pasar por empresa no es nada fácil y hay muy pocas firmas que contraten abogados que vengan de empresa”.