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Tribuna

Voz Joven

¿Qué buscan los grandes despachos en un estudiante?

Por Andreu Marin.
Santander.
 

En el marco del V Congreso Nacional de Estudiantes de Derecho (CONEDE), celebrado en la Universidad de Cantabria, tuvo lugar una de las conferencias más esperadas impartida por los responsables de recursos humanos de Garrigues, Cuatrecasas y Gómez Acebo&Pombo en Madrid.

Blanca Rodríguez, Manager de Recursos Humanos y Responsable de Comunicación de Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, comenzó su intervención haciendo hincapié en la importancia que tiene conocernos a nosotros mismos. El estudiante debe conocer cuál es su valor diferencial y en qué aspectos puede ayudar a la firma a nivel profesional. Toda carrera profesional requiere de una ambición de logro, pero a la vez, ésta debe ejercerse con el trabajo en equipo. “No ofrecemos un puesto de trabajo sino una carrera profesional a largo plazo”, afirmaba Rodríguez. En su intervención, señaló la importancia que tiene cada pequeño detalle en una entrevista, desde la empatía pasando por la actitud corporal o la forma de dar la mano.

Por otro lado, Fernando González, responsable Senior de reclutamiento y selección de Gómez Acebo&Pombo, destacó a la gente joven como fuente de riqueza para un despacho debido a su ilusión y a las ideas frescas recién llegadas de la Universidad. “Nuestro valor añadido es el capital humano. Gestionamos problemas de clientes y debemos saber captar su problema y explicarle en palabras sencillas el trasfondo jurídico”, sentenciaba González. “No incorporamos al cerebrito de 9,5 de la universidad, individualista, aficionado al estudio e investigación, pero incapaz de trabajar en equipo”, apuntó Blanca Rodríguez.

Laura Elorza, Gerente de RRHH y Responsable de selección de Garrigues, explicó el transcurso de un día a día en un gran despacho. En el despacho, los futuros abogados no tendrán límites, gozarán de sesiones de formación en los primeros años y acabarán dependiendo de su esfuerzo y trabajo. Además, ha señalado que el buen ambiente es una tónica habitual dentro del mismo debido, en otros factores, a la juventud de su plantilla ya que gran parte de ésta se sitúa en una franja de 23 a 40 años de edad. “Las continuas promociones y ascensos son nuestra identidad. En 4-6 años, se puede alcanzar el estatus de asociado senior que delegará tareas y gestionará pequeños grupos de trabajo. En un plazo de 10-12 años se puede llegar a convertirse en socio de la empresa”, sentenció Elorza.

Pero, ¿qué esperan realmente estas firmas de un junior?

Una conjunción de múltiples variables entre las que destacan el conocimiento, la recopilación de información, la disponibilidad, saber transmitir correctamente información legal compleja, finalizar tareas en tiempo y forma y un alto nivel de oratoria.

Para llegar a socio, se requiere de capacidad de facturación, especialización en una rama del Derecho, facilidad para gestionar grupos y capacidad para compaginar labores empresariales junto con la abogacía.

“El abogado debe saber vender sus servicios”, insistió Laura Elorza en clara alusión a que deben reunir un perfil comercial que sea atractivo para la captación de clientes.

Como no es oro todo lo que reluce, en el otro lado de la balanza, trabajar en este tipo de despachos implica dedicar un número excelso de horas, olvidarse de disponer jornadas de 8 horas diarias, renunciar a ciertos cometidos de la vida social o familiar y estar sometido a una constante presión.

Por último, Fernando González desgranó todos los detalles del proceso de selección en una gran firma que puede llegar a recibir hasta 10.000 solicitudes anuales. Entre los aspectos que se evalúan en estos procesos de selección, se hace especial hincapié en la capacidad de trabajar bajo presión, buenas dotes de expresión oral y escrita o el dominio del inglés, entre otros aspectos. “En despachos, predomina la meritocracia. El sistema expulsa a las manzanas podridas”, declaró González.

Las fases en el proceso de selección varían en función de la firma, siendo las predominantes pruebas sobre nivel de inglés, entrevistas personales, pruebas actitudinales (role-play, dinámica de grupo), redacción escrita o pruebas de conocimiento jurídico.

Fernando González aseguraba que las personas que hagan prácticas durante el Máster serán las que a priori se quedarán trabajando en el despacho. “El despacho concederá un ayuda económica atractiva en las prácticas del Máster. Se asignará un tutor con un mínimo de 5 años”, manifestó el responsable de Gómez Acebo&Pombo.

Y como es habitual en estos menesteres, se habló de remuneración. Aproximadamente, un abogado junior en este tipo de despachos suele cobrar una remuneración que alcanza los 30.000 euros anuales.

Un precio muy por encima de lo que ofrece el mercado, pero que requiere de un sacrificio personal y laboral mayúsculo. A partir de ahora, y con todas las cartas puestas encima de la mesa, todos los estudiantes disponen de la información necesaria para decidir orientar o no su futuro profesional hacia este tipo de estructuras.

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